Y justo dos meses después de enfrentarnos a la exigente Circular de Tejeda MT70 nos encontramos en una nueva línea de salida, esta vez nada tiene que ver con ninguna carrera a la que nos hayamos enfrentado con anterioridad, para comprender esto mejor debemos remontarnos a las semanas previas a la carrera ya que la organización nos hacía llegar un correo en el que se nos confirmaba la obligatoriedad de los crampones para afrontar la prueba, esta circunstancia nos hacía entre ilusión y miedo ya que nunca antes los habíamos utilizado, (es lo que tiene vivir en Canarias)además, saber que el 40% de la carrera transcurría a más de 2.500 metros de altura, llegando en repetidas ocasiones a casi 3.000m nos confirmaba que lo que íbamos a pasar en esta carrera no se parecería a nada que ya hayamos hecho con anterioridad, cierto es, que en la Transvulcania y en la TNF Lavaredo Ultra Trail llegábamos a cotas de 2.500m pero nada que ver con lo que nos esperaría.

Son las 00:00, Avenida de los Tilos de Benasque, pueblo que comparte nombre con todo el inmenso valle que nos rodea, no es otra carrera más, aquí se respira montaña y eso se aprecia mirando alrededor y viendo a los experimentados corredores con los que compartimos línea de salida.

3,2,1 y a toda pastilla suena AC/DC. Retumban las fachadas y se apagan las luces de toda la avenida, empezamos a correr, sobre el papel unos primeros 20km fáciles, pero ya sabemos que sobre el papel es una cosa, pero luego la realidad es otra y por si fuera poco empieza a llover cuando apenas llevamos una hora de carrera. Una tormenta de la que ya nos habían informado en la reunión técnica del día anterior, rápidamente nos ponemos los chubasqueros y seguimos avanzando hasta el Refugio de La Renclusa a 2.140m y primer avituallamiento.

Desde allí hacemos una ligera bajada para comenzar el famoso y exigente Collado de Salenques, 6 kilómetros eternos entre grandes bloques de granito en los que la señalización es solo orientativa ya que no existe camino alguno, además un pequeño despistes aquí tendría graves consecuencias. una vez arriba comenzamos a crestear hasta llegar al Refugio de Cap de Llauset a 2.425m y segundo avituallamiento de carrera.

Durante este tramo el paiseje y los ritmos haven que en algún momento perdamos la concentración y demos algún paso en falso, ya por esta zona vemos los primeros ibones, lagos de agua glacial con colores y formas sorprendentes.

Tras este avituallamiento, tenemos una subida corta con un desnivel de una +300m para coronar el Collado de Ballibierna y luego iniciar una larga bajada de unos 7 kilómetros atravesando un frondoso bosque hasta llegar al refugio de Coronas a 1.970m y tercer avituallamiento de carrera.

A partir de aquí, comienza a calentar el sol y ya sobra toda prenda térmica de la que habíamos estado dando buena cuenta hasta este punto de carrera (37 kilómetros aprox.)

Ahora nos toca afrontar una subida bastante exigente de unos 5 kilómetros hasta coronar el Pic d´Estiba Freda a 2.697m.

A parti de aquí tendremos que afrontar otra larga y técnica bajada de 20 kilómetros con un desnivel negativo de 1.000m hasta el pabellón deportivo de Benasque, kilómetro 55 de carrera y cuarto avituallamiento donde además tenemos la posibilidad de tener un bolso del corredor preparado para poder cambiarnos de ropa, reponer suministros, etc.

Lo cierto es que es muy gratificante volver a pasar 13 horas más tarde por una ciudad volcada en la carrera, eso sí, se hace muy duro saber que estás en «meta» pero te faltan 5o kilómetros más para finalizar la aventura.

Allí estamos con nuestras familias, sus ánimos y perfecta asistencia hacen que no nos demoremos más de lo necesario, sobre el papel solo nos faltan tres subidas. Que inconscientes éramos…

Así que subimos hasta El Molino, en Cerler (conocida por sus estación de esquí), bajando posteriormente durante 4 kilómetros hasta Eriste y su enorme embalse donde tendremos el quinto avituallamiento de carrera.

Toda esta parte del trazado y durante una cuantas horas más nos íbamos cruzando con corredores de la modalidad maratón, La Maratón de las Tucas que nos animaban con cierta admiración.

Desde Eriste iniciamos una de las subidas más duras y largas de la carrera, son 8 kilómetros hasta el refugio de Angel Orús a 2.148m y sexto avituallamiento de carrera en el que hay que salvar 1.000m de desnivel positivo. A partir del refugio subimos otros 5 kilómetros con 800 metros de desnivel positivo hasta coronar el Collado de la Forqueta.

Nuevamente paisajes brutales en los que por momentos nos acompañan vacas en las que al ver sus caras podíamos intuir un «¿y que hacen estos locos aquí?», estamos a 3.000m y eso se nota. poco antes de llegar al Collado de la Forqueta empezamos a escuchar unos gritos que a medida que nos acercamos podemos distinguir lo que decían; «Oe, Oe, OeOeOe, Hemos Veniiiido A La Forqueta, Para Animarte En La Gran Trail», que pasada de voluntarios, nos consta que animaron del primero al último. ¡¡¡Todo un lujo!!!

Nuevamente una larga y agotadora bajada de unos 11 kilómetros hasta el refugio de Biados a 1.760m y séptimo avituallamiento de carrera. desde hace rato ya no sumamos kilómetros sino que los restamos, en este refugio nos alimentamos bien, nos abrigamos y nos ponemos los frontales, ya que son casi las 22:00 horas.

En el transcurso de esta parada se nos suma otro corredor que sufrió un susto y que después de ser visto por el médico decide continuar junto a nosotros, ahora muy cansados pero ilusionados afrontamos la última subida, aun seguimos manteniendo nuestra rutina de alimentación e ingesta de sales cada hora, durante el transcurso de esta subida aprovechamos y le dimos a probar a nuestra nueva incorporación una de nuestras chocolatinas de Gofio La Piña de la que dio buena cuenta y se quedó encantado, eso sí, ya veremos cómo le hacemos llegar más, puesto que vive en Lérida.

Ahora nos toca una subida de 800metros pero con más de 6.000m positivos acumulados en nuestras piernas, no existe subida fácil, durante el ascenso son varios los momentos en los que fruto del agotamiento decidimos pararnos y esto nos permite disfrutar de un grandioso cielo estrellado, nos costará olvidar dicho cielo. después de tanto esfuerzo coronamos el collado de Estós y nos tomamos el más sabroso y caliente caldo que hayamos tomado en nuestras vidas ( o eso nos pareció) que grandes los voluntarios. Ya hemos realizado la última subida, ahora a bajar pero con mucho cuidado, como viene siendo habitual, primera parte muy técnica, imposible de correr que posteriormente se iba abriendo hasta hacerse más corredera, por aquí cruzamos los que nos parecieron los neveros más peligrosos por lo que la precaución era máxima, nuevamente y cuando ya estábamos casi desesperados aparece de la nada el refugio de Estós a 1.890m y octavo avituallamiento de carrera.

Ya llevamos 24 horas de carrera y todas las distancias se nos hacen eternas. En este avituallamiento se nos suma otro corredor con el que compartimos agradables conversaciones de carreras y que esperaba cubierto por una manta para no realizar la última parte en soledad, ya somos 4, esto nos viene genial ya que conocía el trazado y siempre es agradable compartir conversaciones con alguien al que le apasiona lo mismo que a nosotros.

Ahora ya sí que visualizamos la meta, en apenas 10 kilómetros habremos completado la carrera. un dato curioso y que muestra el total aislamiento al que estábamos sometidos es que aun estando tan cerca no podíamos llamar a nuestras parejas para decirles que estábamos bien.

28 horas y 11 minutos más tarde cruzamos la línea de meta del Gran Trail Aneto-Posets.

Carrera muy recomendable, de la cual no se nos ocurre poner ningún pero. Organización, voluntarios, vecinos, entorno. GRACIAS, MIL GRACIAS, por hacer viajar a dos canarios hasta una carrera en un Pirineo extremo y con un Recorrido Infinito.

También queremos agradecer el apoyo que hemos recibido por parte de Kasthor Sport, Gofio La Piña, PiesCómodos, WrightSockSpain y a nuestro entrenador David Lopez Castán.

Muchas gracias a todos y seguimos soñando…

#DreamingIsFree